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El baobab (Adansonia digitata), de la familia de las bombacáceas, es una especie nativa de las regiones semiáridas del África Subsahariana, Madagascar y Australia. Los  africanos le concedieron el nombre de “árbol mágico”, “árbol farmacia” o “árbol de la vida”, pero el nombre baobab proviene del árabe “bu-hibab” (fruto de las muchas semillas).

La mayoría de los Baobabs viven unos 5.000 años, suelen  aparecer  aislados  de otros ejemplares y alcanzar los 30 metros de altura y 20 de diámetro. Además, durante la temporada de lluvias absorben y almacenan el agua en sus troncos (pueden llegar a almacenar desde 6.000 hasta 100.000 litros de agua en su interior).

En todo el continente africano se utilizan sus diversas partes, tanto para fines nutricionales, como en la farmacopea tradicional. El fruto del Baobab mide entre 10 y 45 cm. Su forma es ovalada o bien cilíndrica, irregular. Su pulpa, una vez ha alcanzado el proceso de maduración, aparece ya deshidratada. Está compuesta por pequeñas aglomeraciones harinosas que contienen unas semillas (parecidas a la granada, pero deshidratada) y su sabor es ligeramente cítrico. Cabe destacar  que el fruto del baobab no contiene gluten ni proteínas lácteas, por lo que lo hace perfecto para personas con intolerancias alimentarias, además, su contenido en grasas es bajo.

El baobab destaca por su contenido en fibra soluble, a la que se le atribuyen los efectos prebióticos de estimulación de la flora intestinal.

Su fruto es el único en el mundo que se seca de un modo natural mientras permanece en las ramas. Comienza su proceso como un fruto verde hasta la maduración y en lugar de caer de la rama, permanece en ella y se hornea al sol durante seis meses hasta que su exterior se endurece (casi tanto como un coco) y el interior se seca por completo.

Los componentes primordiales de la fruta del baobab son los carbohidratos (más almidón que azúcares simples), las vitaminas hidrosolubles (B1, B2, B3, B6 y C), variedad de minerales (calcio, potasio, magnesio y hierro) y fibra (44%), tanto soluble (alto poder prebiótico) como insoluble (fibra que influye en nuestra capacidad de digerir los alimentos y fortalecer nuestro intestino y ayudar al tránsito intestinal). Tan sólo la pulpa aporta hasta 300 miligramos de vitamina C por cada 100 gramos, una cantidad cerca de seis veces superior a la que contiene la misma cantidad de naranja. Además, la pulpa de esta fruta contiene una concentración de antioxidantes cuatro veces superior a la del kiwi o la manzana.

El ácido ascórbico juega un papel nutricional fundamental y también desde un punto de vista terapéutico. La dosis diaria recomendada de esta vitamina para las personas adultas es de 80 miligramos al día. Si se considera su contenido, con sólo 25 gramos de pulpa se abastece al organismo toda la vitamina C diaria necesaria.  Además, este nutriente ayuda a la absorción intestinal del hierro y el calcio, minerales también presentes en la pulpa. Cabe destacar que en 100 gramos de pulpa se pueden encontrar 293 miligramos de calcio (tres veces más que la leche de vaca).

El sabor peculiar de la pulpa, un poco ácido, es debido a la presencia de ácidos orgánicos, tales como: ácido cítrico, tartárico, málico y succínico. Desde siglos se utiliza en muchos países africanos para preparar una bebida (zumo de bouy o gouy) refrescante y energética, rica en fibra, vitaminas, aminoácidos y sales minerales. También se emplea en la elaboración de cerveza, salsas y como sustituta de la crema en la pastelería.

Dato de interés: Las hojas del Baobab y la pulpa de su fruto son magníficos para aliviar procesos inflamatorios causados por el reuma o por dolores articulares, curar anemias, paliar los efectos del asma y curar la disentería. La corteza se usa para bajar episodios febriles y para sanar problemas del sistema digestivo.

Podréis conocer más información sobre el baobab en la página de Baobab Fruit Company Senegal (BFCS).

¿Conocías el baobab? Incluir alimentos saludables en tu dieta te ayudarán a ganar en salud. No olvides tomar FLORA DIEZ para mantener un equilibrio en tu flora intestinal.

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