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Consejos para comer fuera de casa si eres celíaco

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Ser celíaco no tiene por qué suponer renunciar a la vida social o tener que comer siempre de tupper cuando se come fuera de casa. Por suerte, cada vez son más los establecimientos de hostelería que tienen formación al respecto de la celiaquía y que están dispuestos a realizar menús alternativos para estas personas, disponiendo de material adecuado.

En el espacio común de la oficina:

  • Si en tu oficina se dispone de un office para poder desayunar a media mañana marca tus productos con tu nombre y la indicación de “celíaco”, así los demás sabrán por qué está separado y tendrán cuidado de no tocarlo ni mezclarlo con el resto de alimentos.
  • Si sois pocos en la oficina seguramente podréis llegar a un acuerdo para tomar desayunos libres de gluten, muchas personas creen que los productos sin gluten no son sabrosos pero hoy hay galletas realmente deliciosas que todo el mundo puede disfrutar, incluso magdalenas o tostadas.
  • Si en lugar de desayunar en la oficina desayunas en el bar, seguramente vayáis siempre al mismo, por lo que podrán tener justo aquello que necesitas para que puedas disfrutar de lo que te gusta. Normalmente, ningún local tendrá problema en comprar un producto concreto cuando el cliente es habitual y saben que tendrá salida.

En vacaciones:

Durante las vacaciones los celíacos suelen pasarlo realmente mal porque los cambios suponen, en muchas ocasiones, problemas para su sistema digestivo e inmunológico. Por eso, mucho antes de irse de vacaciones, es buena idea tomar algún complemento alimenticio que refuerce las defensas y ayude a la flora intestinal, como éste. De este modo, se irá a las vacaciones al cien por cien y, aun en el caso de que se cometa algún fallo, las consecuencias serían más llevaderas.

  • Evita comer en chiringuitos y lugares en los que las medidas higiénicas no son las mejores y las cocinas son pequeñas y están sobrecargadas de trabajo. En estos lugares limítate a tomar bebidas envasadas.
  • En el hotel, avisa con antelación de tu problema. Avisando, en la mayoría de los establecimientos no tienen problemas para hacer menús adaptados a este tipo de complicaciones. Si esto es así, procura hacer gran parte de tus comidas en el hotel y disfruta de los bares y locales del lugar para tomar bebidas.
  • Si vais a ir de excursión y no sabes en qué lugares vais a poder parar, lleva una mochila con algo de comida. Así, en el peor de los casos tendrás tu alimento apto a mano. Si finalmente encontráis un sitio en el que puedas comer, nada te impedirá hacerlo y disfrutar con el resto.
  • Si finalmente optas por comer fuera, habla con el camarero para que les pregunte en cocina qué es lo que puedes tomar. Recuerda que tienes derecho a preguntar por la carta de alérgenos y que si no la tienen, el cocinero debe de conocerla de memoria para decirte qué platos no llevan gluten.

Niños celíacos

Dicen que los niños con alergias e intolerancias suelen madurar antes de lo habitual debido a que tienen que acostumbrarse a preguntar siempre qué se les está dando para comer y, ante la duda, rechazar los alimentos. Pero no debemos dejar de pensar que son niños y por eso la responsabilidad de su alimentación está en manos de los mayores.

Estos son algunos consejos importantes a tener en cuenta cuando los niños con celiaquía que comen fuera de casa:

  • Si comen en el comedor del colegio se debe de mantener una reunión con los responsables para asegurarse de que tienen la formación correcta respecto a cómo cocinar para celíacos: qué alimentos no pueden tomar, cómo evitar la contaminación cruzada, etc.
  • Si la comida del comedor la trae un catering hay que asegurarse de que disponen de menús aptos para celíacos y se elaboran correctamente.
  • Es necesario que la cuidadora del comedor sepa cuál es el problema para que vigile que el niño no intercambie alimentos con los compañeros, sobre todo cuando se trata de niños pequeños. También para evitar que otros niños puedan meter en el plato del celíaco sus tenedores o cucharas previamente contaminadas de gluten.
  • En las excursiones en las que los niños van a llevar menús preparados hay que hablar con el centro y si el niño no puede tomar el menú estándar, o bien asegurarse de que se le prepara uno adecuado o bien dejar que lo lleve de casa.
  • Cuando los niños son pequeños es habitual celebrar en clase alguna fiesta o cumpleaños. Cuando hay un niño celíaco, con alergias o intolerancias se debe de hablar con los profesores, los cuales deberían de pasar a los padres una lista con las marcas y productos que sus hijos pueden llevar a clase para las meriendas compartidas y comprobar que se ciñen a ello. Así, el niño no se sentirá separado por comer diferente.
  • Si son invitados a fiestas o cumpleaños es bueno hablar con los padres que los invitan y comentarles el problema para que tengan claro qué puede y qué no puede comer el niño y, si es necesario, preparen un menú específico para él.

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