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octubre 17, 2016
Embarazo y celiaquía
Embarazo y celiaquía
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La intolerancia al gluten se conoce con el nombre de celiaquía. Este tipo de intolerancia es persistente, y se presenta en personas genéticamente predispuestas a padecerla, ocasionando una inflamación y atrofia de la mucosa del intestino delgado que imposibilita una adecuada absorción de nutrientes.

En el caso de los niños, uno de cada 100 son celíacos. El diagnóstico suele ser rápido, ya que los pediatras tienen muy en cuenta los síntomas y en cuanto descubren algunos de ellos, realizan las pruebas pertinentes para poder confirmar la enfermedad.

El único tratamiento a seguir para que los niños celiacos puedan vivir una vida larga y normal es mantener una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Cualquier comida con gluten causará daño a su intestino delgado cambiando la arquitectura de sus paredes e impidiendo la absorción de nutrientes. En cambio, cuando se elimina el gluten de la dieta, el intestino delgado empieza a curarse y la salud general del paciente mejora considerablemente.

El único tratamiento a seguir para que los niños celiacos puedan vivir una vida larga y normal es mantener una dieta estricta sin gluten durante toda la vida. Cualquier comida con gluten causará daño a su intestino delgado cambiando la arquitectura de sus paredes e impidiendo la absorción de nutrientes. En cambio, cuando se elimina el gluten de la dieta, el intestino delgado empieza a curarse y la salud general del paciente mejora considerablemente.

Los síntomas más comunes que presentan los niños con intolerancia al gluten son variados. Sin embargo, no tienen por qué aparecer todos a la vez y es posible que el niño sólo se vea afectado por algunos como:

  • Hinchazón abdominal
  • Gases y cólicos intestinales
  • Heces malolientes y pálidas
  • Erupción dolorosa en la piel
  • Retraso en el crecimiento
  • Repetidos dolores abdominales
  • Problemas del esmalte dental
  • Alteraciones sanguíneas
  • Fatiga, debilidad y falta de energía
  • Diarrea crónica o estreñimiento
  • Irritabilidad, astenia, cabello frágil
  • Pérdida de peso, a pesar tener buen apetito
  • Vómitos, náuseas, anorexia (disminución del apetito)
  • Dolores en los huesos y articulaciones
  • Sensación de hormigueo y adormecimiento de las piernas
  • Hipotrofia muscular (brazos y piernas con poca musculatura, muy delgadas)
  • Anemia por falta de absorción del hierro, inflamación del hígado, hiperactividad, autismo
  • Alteraciones del carácter: apatía, tristeza, introversión.

Para confirmar una posible enfermedad celíaca es necesario realizar análisis diagnósticos más profundos, por esta razón, siempre es recomendable consultar al médico para realizar el diagnóstico. Además, los síntomas también pueden varían según la edad.

En el caso de que se detectara que el niño padece la enfermedad celíaca, es muy probable que el médico recomiende a padres y hermanos la realización de pruebas, ya que como comentábamos anteriormente en esta enfermedad existe una predisposición genética. Entre el 10% y el 30% de los familiares en primer grado de los diagnosticados pueden llegar a enfermar en algún momento.

Si la enfermedad celíaca es diagnosticada es de vital importancia mantener una dieta estricta sin gluten durante toda la vida, lo que comporta una normalización clínica y funcional, así como la restauración de la lesión del intestino. El niño celíaco debe establecer su dieta a base de alimentos naturales: legumbres, frutas, verduras, hortalizas, carnes, pescados, huevos, y cereales sin gluten: arroz, maíz, etc. Deben evitarse, siempre que sea posible, los alimentos elaborados y/o envasados, ya que en estos es más complejo certificar la inexistencia de gluten.

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