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La fibromialgia es un síndrome crónico que afecta a casi el 3% de la población, siendo unas 10 veces más frecuente en mujeres. Se presenta especialmente por la aparición de dolor muscular generalizado, predominando la presencia de hipersensibilidad a la presión en ciertos puntos del cuello, hombros, glúteos, caderas y rodillas. También suele asociarse a fatiga y cansancio fácil, dificultades con la memoria y alteraciones del estado de ánimo como ansiedad y depresión, existiendo en estos pacientes con mucha frecuencia el síndrome de intestino irritable, la cefalea crónica y el insomnio.

La sensibilidad no celíaca al gluten es un síndrome recientemente reconocido por la medicina oficial y es una entidad claramente diferenciada de la enfermedad celíaca y de la alergia al trigo.

Una dieta libre de gluten podría utilizarse como tratamiento complementario en pacientes con fibromialgia.

Se caracteriza por síntomas similares a los del intestino irritable como son el dolor abdominal por aumento de la sensibilidad visceral, diarrea y meteorismo, a los que se asocian otros síntomas propios de la celiaquía como son cansancio y fatiga fácil, insomnio, dolores osteomusculares, depresión, etc.

Una dieta sin gluten mejorará los síntomas y la reintroducción de éste empeorará la enfermedad aunque, los pacientes con este tipo de intolerancia, no desarrollarán las complicaciones que aparecen en la celiaquía no tratada.

¿Existe una conexión común entre la fibromialgia y la sensibilidad no celíaca al gluten?

Un grupo multidisciplinar de reumatólogos, gastroenterólogos, patólogos e inmunólogos españoles, liderados por el Dr. Carlos Isasi del Servicio de Reumatología del Hospital Puerta de Hierro, en colaboración con la Asociación de Celíacos de Madrid, publicaron un artículo en la revista científica Rheumatology International sobre la conexión entre el gluten y la fibromialgia.

Este equipo de investigadores realizó un interesante estudio con un total de 246 pacientes ya diagnosticados de fibromialgia y sensibilidad celíaca al gluten. Los autores exponían que en 20 pacientes ya se había finalizado el estudio y las conclusiones eran muy alentadoras. Así en 15 de los pacientes descritos (75% del total) aparecía una clara mejora clínica de la fibromialgia asociada a una normalización histológica de las lesiones intestinales, habiéndose incorporado de nuevo a su trabajo, aún cuando muchos de los pacientes estuvieron durante un tiempo, dada la gravedad de su cuadro, en tratamiento por las Unidades de Dolor. En los 5 pacientes restantes (25% del total) aunque no existía una ausencia completa de enfermedad si se apreciaba una clara mejoría clínica. En algunos pacientes la mejoría fue sorprendente en pocos meses y en otros se apreció una mejora más ralentizada. En casi la mitad de los casos la reintroducción de una dieta con gluten empeoró o hizo que reaparecieran los síntomas de fibromialgia, desapareciendo de nuevo con su retirada.

La mejoría clara de estos pacientes con fibromialgia y dieta sin gluten del subgrupo, apoya la teoría de que existe una base inmunológica común entre la enfermedad celíaca y la fibromialgia. Una dieta libre de gluten, que no estimula el sistema inmunológico a nivel intestinal, podría utilizarse como tratamiento complementario en pacientes con fibromialgia de cualquier edad, incluso sin tener diagnóstico de enfermedad celíaca.

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