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No suele ser muy probable que el bebé padezca de intolerancia a la lactosa pero puede darse el caso. Si tu bebé padece realmente de intolerancia a la lactosa, significa que ha nacido sin la capacidad de producir lactasa, la enzima fundamental para digerir la lactosa, el azúcar principal de la leche de vaca y la leche materna.

Esta afección suele darse en muy pocas ocasiones en los bebés (entre un 5% y un 15%) y en más del 80% de personas de ascendencia africana y asiática desarrollan con el tiempo intolerancia a la lactosa. Un bebé que nace siendo intolerante a la lactosa se pondrá muy enfermo desde su nacimiento.

Si tu recién nacido, saludable en los demás aspectos, tiene deposiciones acuosas y muchos gases, puede tener lo que se conoce como deficiencia de lactasa.

Podrás comprobar que no podrá desarrollarse de igual modo que los demás bebes y tampoco aumentará de peso, esto es debido a que no se encuentra en condiciones de digerir la leche materna o la leche de fórmula, por lo que será necesario incluir una dieta especial para poder sobrevivir.
También puede darse el caso de que el bebé recién nacido, saludable en los demás aspectos, tenga deposiciones excesivamente acuosas y bastantes gases. Ante este caso, probablemente pueda tener lo que se conoce como deficiencia funcional de lactasa, esto  significa que el bebé no es capaz de digerir por completo la lactosa.

Esta afección transitoria, es más frecuente en las primeras semanas de vida, aunque puede permanecer varios meses. Si aprecias que tu bebé va aumentando de peso, todo irá bien no te preocupes, el problema desaparecerá por sí solo con el paso del tiempo. Si tu bebé es un poco más mayor y comienza a tener una reacción, tipo sarpullido, irritabilidad, o incluso diarrea o vómitos después de alimentarse, puede que sea alérgico a las proteínas de la leche. 

Cabe destacar que algunos bebés pueden presentar intolerancia a la lactosa de forma temporal después de haber padecido una enfermedad gastrointestinal o un tratamiento con antibióticos, lo que puede generar lesiones en las paredes de cualquier aparato digestivo normal, y en consecuencia originar una incapacidad para que el organismo no pueda producir la cantidad normal de lactasa, durante algunos días o incluso algunas semanas. Comentar que la irritación que es provocada por una alergia alimentaria puede ocasionar la misma reacción. Si éste fuera el caso de tu bebé, lo más probable es que tenga gases o diarrea después de comer.

No olvides que la intolerancia a la lactosa no tiene porqué convertirse en una angustia para tu hijo. Existen muchas opciones para los niños que sufren de este trastorno. Nuestra recomendación es que hables con tu pediatra acerca de los productos o cambios en la dieta que puedan ser los más adecuados.

Recuerda que FLORA DIEZ ha sido analizado por un laboratorio independiente certificando la ausencia de lactosa por lo que te será muy beneficioso si eres intolerante a la lactosa. Además, ha demostrado su efectividad en personas intolerantes al gluten, celíacas, en casos de inflamación intestinal o molestias intestinales, dificultad en las digestiones, gases, diarreas, dolor abdominal, etc.

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