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Intolerancia a la lactosa vs colon irritable, diferencias

intestino irritado

La intolerancia a la lactosa es un problema que puede ser difícil de detectar porque sus síntomas pueden ser similares a las de otros problemas como por ejemplo el colon irritable. Existen muchas coincidencias entre los síntomas de ambos, pero también notables diferencias, especialmente a la hora de ofrecer soluciones.

Intolerancia a la lactosa

La lactosa es el azúcar naturalmente presente en la leche de los mamíferos y en todos los derivados de la misma. Para digerirla es necesaria una enzima llamada lactasa que es la que se encarga de romper dicho azúcar y transformarlo en otros, mucho más fáciles de asimilar por el organismo.

A partir de los tres años de edad es habitual que las personas comiencen a producir menos lactasa. Eso hace que tomar leche o derivados pueda causar ciertos síntomas como hinchazón de vientre, diarreas o incluso cólicos de gases bastante intensos.

La intolerancia a la lactosa puede ser un problema de nacimiento, algo frecuente en los bebés prematuros, pero también puede desarrollarse a lo largo de la vida. Enfermedades que ataquen al intestino o al aparato digestivo en general, medicaciones agresivas o una mala alimentación que no respete la flora intestinal pueden causar que se deje de producir lactasa.

Existen diferentes graduaciones en la intolerancia a la lactosa. No todo el mundo la sufre en la misma intensidad y de hecho hay quién tiene una intolerancia extrema. Algunas personas pueden tomar derivados de la leche bajos en lactosa, como yogur o quesos curados. Otros, ni siquiera toleran las bajísimas cantidades presentes en una pastilla a modo de excipiente.

Salvo en casos de intolerancia extrema es posible evitar sus síntomas tomando pastillas para intolerancia lactosa, que no son otra cosa que lactasa que se ingiere y permite descomponer la lactosa. Esto facilita que una persona intolerante pueda consumir lácteos. De hecho, los productos con la etiqueta de “Sin Lactosa” que podemos ver en el supermercado, lo que tienen realmente es lactasa añadida ya que la lactosa no se puede extraer de la leche.

Colon irritable

El conocido como Síndrome de Colon Irritable o Síndrome del Intestino Irritable es un trastorno funcional crónico del tubo digestivo. No se sabe qué puede originarlo y tampoco se conoce la forma de curarlo. Se cree que los nervios y el estrés pueden causar colon irritable, pero otros médicos afirman que el estrés solo desencadena los síntomas o brotes, pero no origina el problema que estaría íntimamente relacionado con la flora intestinal.

Los síntomas de este problema son fácilmente confundibles con una intolerancia: gases e hinchazón abdominal, cólicos de barriga, diarreas o estreñimiento y una gran sensación de pesadez.

Al tener el intestino irritado y la flora dañada a causa de las diarreas, es frecuente que las personas con colon irritable acaben desarrollando intolerancia a la lactosa. En algunos casos, cuando el paciente tiene un periodo bueno y tras tomar probióticos puede tolerar ciertos lácteos, pero cuando sufre los brotes debe de eliminarlos de su dieta por completo.

También debe de evitar otros productos como el sorbitol, la fructosa, las carnes grasas, los feculentos, los picantes y las bebidas con gas. No obstante, una dieta rigurosa no garantiza que no se sufran brotes de colon irritable sin posibilidad de determinar su origen.

Para el colon irritable se recomienda el consumo de probióticos y prebióticos que ayudan a mantener la salud de la flora intestinal y que contribuyen a un mejor equilibrio.

¿Cómo se puede saber si se padece colon irritable o intolerancia a la lactosa?

Una persona con intolerancia a la lactosa que elimina totalmente este azúcar de su dieta no tiene por qué tener ningún síntoma ni brote. Tiene que tener en cuenta que hay muchos alimentos que contienen lactosa, como los fiambres o algunos productos elaborados, sin contener leche ni derivados. Esto es porque la lactosa se utiliza como conservante o como excipiente.

Si tras eliminar totalmente la lactosa de la dieta, incluidos durante un tiempo los alimentos lácteos sin lactosa, no se vuelven a presentar síntomas, lo más probable es que se trate de una intolerancia. En el caso de que se sigan sintiendo las molestias habría que investigar la posibilidad de colon irritable.

Es importante señalar que para la intolerancia a la lactosa hay pruebas médicas que pueden confirmar su presencia. Sin embargo, no hay una prueba médica que señale el colon irritable, sino que se llega a este diagnóstico por simple eliminación de otras enfermedades. Normalmente, se realizan colonoscopias y endoscopias para descartar lesiones o problemas en el sistema digestivo.

En ambos casos, la mejor solución para el problema es la dieta, pero mientras que esta ofrece garantías en la intolerancia, en el síndrome de intestino irritable sirve para espaciar los brotes y en muchos casos para que estos sean más suaves, pero no garantiza que no se repitan. Los tratamientos con probióticos y prebióticos son una gran ayuda en ambos casos.

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