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La psoriasis es una enfermedad inflamatoria de la piel que ocasionalmente también afecta a las articulaciones y que puede presentarse provocando enrojecimiento, descamación, inflamación (dolor, hinchazón, calentamiento y coloración).

Regularmente las células de la piel se desarrollan desde las capas más profundas y ascienden lentamente a la superficie, reemplazando continuamente a las células muertas de la superficie. Este proceso se conoce como renovación celular, y su duración es de aproximadamente un mes. En cambio con la psoriasis, la renovación celular, en los pacientes psoriásicos, tan solo tiene una duración de cuatro días.

Diversos estudios revelan que las personas con celiaquía muestran un riesgo mayor de desarrollar psoriasis que la población general.

Este proceso provoca que se almacenen en la superficie placas de piel gruesa, descamada y rojiza ocasionando picor o dolor. A menudo se encuentran en los codos, las rodillas, otras partes de las piernas, el cuero cabelludo, la parte baja de la espalda, la cara, las palmas de las manos y las plantas de los pies. También pueden aparecer en otras partes tales como las uñas de las manos.

En España, la psoriasis afecta al 2 por ciento de la población y aparece principalmente entre los 15 y los 35 años de edad, aunque también puede manifestarse en niños y personas mayores.

La psoriasis comienza en el sistema inmunitario, primordialmente con un tipo de células blancas presentes en la sangre llamadas linfocitos T. Los linfocitos T ayudan a proteger el organismo contra infecciones y enfermedades. En la psoriasis, los linfocitos T se activan indebidamente, ocasionando la activación de otras respuestas inmunitarias. Esto genera hinchazón y el rápido reemplazo celular en la piel. Las personas que tienen psoriasis pueden observar que a veces la piel mejora y otras veces empeora.

Diversos estudios revelan que los celíacos muestran un riesgo mayor de desarrollar psoriasis que la población general. En estos pacientes se localizan asiduamente niveles elevados de IgA y/o IgG antigliadina, y el 42% de estos pacientes poseen además un aumento en el número de células inflamatorias predominantemente mononucleares en intestino.

Las lesiones dérmicas de psoriasis en celiaquía se caracterizan por ser resistentes a los tratamientos habituales, y manifestar mejoría después de 3 a 6 meses de implantarse una dieta libre de gluten, indistintamente de la existencia o no de un crecimiento en la cantidad de células inflamatorias intestinales, y aún en ausencia de otros tratamientos. Los mecanismos, probablemente comprometidos en la asociación de ambas entidades, son desconocidos y se proponen diversas hipótesis:

  • La modificación de la permeabilidad intestinal existente en ambas entidades podría ser una causa de relación entre ellas.
  • Los linfocitos T CD4+ jugarían un interesante rol en la fisiopatogenia de ambos desarrollos. Están acrecentados en sangre, dermis y epidermis de pacientes con psoriasis y en la enfermedad celíaca son quienes median la respuesta inmune adaptativa que se da en la lámina propia intestinal.
  • En la enfermedad celíaca se encuentra un descenso de los niveles de vitamina D como resultado del síndrome malabsortivo, mientras que dicha carencia se cree que está implicada en el origen de las lesiones cutáneas de psoriasis. La vitamina D y sus análogos (calcipotriol, tacalcitol) se señalan en muchos de estos pacientes por su resultado antiproliferativo e inmunoregulador, evidenciándose mejoría de las lesiones cutáneas.

Los autores de la investigación, exponen que las conclusiones de los estudios que pretenden buscar asociaciones entre esta entidad y la celiaquía son distintas y aún se requiere de una mayor investigación al respecto, pero queda demostrado que una dieta sin gluten mejora las lesiones cutáneas.

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