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Probióticos para la ansiedad y la depresión

Nuestras experiencias de cada día pueden modificar nuestro funcionamiento intestinal.Esto puede deberse a cuando nos ponemos nerviosos por alguna situación externa, que además, puede provocarnos malestar abdominal.

Por otra parte, comer es una función que nos puede generar una gran sensación de placer, ya que existe una comunicación funcional entre el sistema nervioso central y el sistema gastrointestinal. Esta comunicación es bidireccional, y en ella colaboran componentes anatómicos importantes como el nervio vago, que a través de sus fibras aferentes y eferentes es capaz de hacer de puente entre ambos sistemas.

Igualmente está el sistema inmune que también coopera como intermediario entre el intestino y el cerebro. Y además, hay ciertos sistemas hormonales, como el eje hipotálamo-hipófisis-médula suprarrenal, encargado de producir la hormona del estrés (cortisol), que también afecta a los sistemas inmune, intestinal y nervioso central, participando así en la regulación de lo que hoy en día se reconoce como eje intestino-cerebro.

Por este motivo, es vital mantener un buen equilibrio en nuestra flora intestinal, de no hacerlo podría desencadenar en problemas muy graves.

Los probióticos son capaces de alterar la neuroquímica del cerebro y tratar la ansiedad y los trastornos vinculados con la depresión.

Investigaciones recientes, publicadas en la revista PNAS, las bacterias probióticas son capaces de alterar la neuroquímica del cerebro y tratar la ansiedad y los trastornos vinculados con la depresión. Las investigaciones demostraron que los ratones alimentados con Lactobacillus rhamnosus presentaron considerablemente una disminución en el estrés, la ansiedad y la depresión vinculada con las conductas que los ratones alimentados sólo con caldo. Por otra parte, la toma de la bacteria mostró en niveles significativamente más bajos de la hormona inducida por estrés.

Estos estudios reconocieron los propósitos potenciales del cerebro y una vía a través de la cual ciertos microorganismos del intestino pueden modificar la química del cerebro del ratón y la conducta. Estas conclusiones ponen de relieve el valioso papel que realizan las bacterias del intestino en la comunicación bidireccional entre el intestino y el cerebro, y se abre una oportunidad muy interesante para el desarrollo de probióticos basado en las estrategias de tratamiento para el estrés conectado con trastornos psiquiátricos como la ansiedad y la depresión.

Las investigaciones también revelaron que la alimentación regular con la cepa Lactobacillus ocasionó cambios en la manifestación de los receptores para el neurotransmisor GABA en el cerebro del ratón, que es la primera vez que se ha comprobado que los probióticos ejercen un efecto directo sobre la química del cerebro en situaciones comunes.

Los autores de la investigación también establecieron que el nervio vago es el mecanismo primordial entre las bacterias entre el intestino y el cerebro. Este sistema de tres vías de comunicación se conoce como el eje microbioma (intestino-cerebro) y estos descubrimientos señalan el primordial papel de las bacterias en la comunicación entre el intestino y el cerebro, y sugieren que ciertos organismos probióticos puede llegar a ser útiles como coadyuvante en terapias de estrés relacionados con trastornos psiquiátricos.

De interés: Los probióticos están destinados a mejorar la población de bacterias beneficiosas intestinales que se encuentran en el intestino, ya que promueven su desarrollo. Al crecer en el intestino y adherirse a la mucosa intestinal, evitan que otras bacterias dañinas se implanten y ejerzan sus funciones negativas, actuando como una barrera que evita la colonización del intestino por gérmenes patógenos.

 

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