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En nuestro post anterior, os hablábamos de la repercusión que podía tener sobre el bebé el tipo de parto ya que influía directamente en la constitución de su flora intestinal, pero no solo el modo de parto es importante, la leche materna también influye y no proporcionársela al bebé puede repercutir en posibles enfermedades.

Los bebés que toman leche materna obtienen un crecimiento distinto de la flora intestinal a la de los bebés que toman preparados de leche maternizada, lo que convierte a la leche materna en la más recomendable para protegerlos de infecciones y enfermedades.

La diferencia entre la leche materna y la maternizada son los HMO, ya que la maternizada no los contiene.  Los tres componentes más abundantes que se pueden encontrar en la leche materna son la grasa, la lactosa y los oligosacáridos de leche humana, también conocidos científicamente como HMO (por sus siglas en inglés: human milk oligosaccharides).

Los bebés que toman leche materna obtienen un crecimiento distinto de la flora intestinal a la de los bebés que toman preparados de leche maternizada.

La grasa y la lactosa ofrecen calorías para la alimentación y el desarrollo del cuerpo y del cerebro del bebé, pero los HMO no son digeribles por los humanos. Esto se debe a que los HMO son los encargados de nutrir a la creciente pero escasa flora intestinal del bebé.

A modo de recordatorio, tal y como comentábamos en nuestro anterior post, cuando el bebé se encuentra en el vientre de la madre, su tubo digestivo es estéril, las bacterias y levaduras no se establecen en el tubo digestivo hasta el momento del parto. Estas bacterias y levaduras proceden de la flora vaginal de la madre, por lo que los bebés que nacen por parto natural se benefician de ellas.

En cambio, cuando se trata de parto por cesárea la microflora del bebé depende del entorno en el que nace y de las personas con las que está en ese momento además de la madre, siendo entonces muchas de ellas desconocidas para su sistema inmunológico.

Volviendo a retomar los HMO, es importante destacar que no sólo alimentan las bacterias beneficiosas que el bebé necesita durante la lactancia, sino que además  ayudan a extender otro tipo de bacterias indispensables: los bacteroides.

Estos bacteroides, a su vez, ayudan a los HMO a preparar al bebé para poder consumir comida sólida. En muchos sentidos, los HMO sirven como conductor para acondicionar el cambio en el desarrollo de la microbiota, que se produce con la introducción de alimentos sólidos.

Por esta razón, es importante, siempre que sea posible, poder alimentar al bebé con leche materna ya que el no hacerlo puede influir en la formación de la flora intestinal del bebé y repercutir en posibles enfermedades.

La leche materna ayudará a reducir la incidencia de infecciones por diarrea, gripe y enfermedades respiratorias durante la infancia, además de proteger contra el desarrollo posterior de las alergias, intolerancias alimentarias,  la diabetes tipo 1, la esclerosis múltiple y otras enfermedades.

Cuidar de nuestra alimentación, realizar ejercicio y crear hábitos saludables en nuestra vida diaria, serán aspectos muy importantes para poder disponer de una flora intestinal saludable y prevenir enfermedades.

FLORA DIEZ te ayudará a mantener un buen equilibrio en tu flora intestinal y prevenir problemas de salud. Además, ha demostrado su efectividad en personas celíacasintolerantes al gluten y/o lactosa, en casos de inflamación intestinal o molestias intestinales, dificultad en las digestiones, gases, diarreas, dolor abdominal, etc. Es resistente a los antibióticos y sobrevive al paso por el tracto digestivo.

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