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Tratamiento intolerancia la lactosa

La intolerancia a la lactosa aparece cuando el intestino deja de producir, ya sea totalmente o reduzca mucho su producción, una enzima llamada lactasa. La lactasa es la que se ocupa de la correcta asimilación de la lactosa, uno de los azúcares de la leche.

Dado que el intestino puede seguir produciendo lactasa a menores niveles, encontramos diferentes grados de intolerancia. Mientras que algunas personas pueden tomar yogur, o lácteos en pequeñas cantidades, otros pueden sufrir una reacción incluso en alimentos que contengan mínimas cantidades.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa suelen ser malas digestiones, hinchazón abdominal, cólicos intestinales y diarreas. En algunas personas se produce estreñimiento, aunque es menos frecuente. Estos síntomas pueden ser leves en un principio y agravarse con el paso del tiempo.

el tratamiento de la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa puede ser de nacimiento, aunque es algo muy poco frecuente. No obstante, hay casos de bebés que rechazan la leche o que sufren severos síntomas al ingerirla, debiendo de ser alimentados desde su nacimiento con otro tipo de productos o con leches sin lactosa.

En otros casos, la intolerancia a la lactosa es temporal, ya que se produce tras la ingesta de algún medicamento, como antibióticos fuertes, los cuales dañan la flora intestinal. Debido a esto, los niveles de lactasa bajan y la persona sufre reacciones con los lácteos. Pero, una vez recuperada la flora, el consumo de leche y sus derivados volverá a poder realizarse con total normalidad.

La intolerancia crónica es la que sufren las personas cuyo organismo ha dejado de producir lactasa. Esto puede ser debido a daños en la flora intestinal de los cuales no ha logrado recuperarse o también a no tomar lácteos durante una larga temporada. El cuerpo, al no tener necesidad de digerirlos, deja de producir la enzima y, tras un tiempo, ya no puede hacerlo.

Diagnóstico y tratamiento de la intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa se puede diagnosticar por diferentes pruebas. Una de ellas es la llamada prueba de aliento. En otros casos, se recurre a darle al paciente diferentes cantidades de lactosa, gradualmente, para observar sus reacciones.

En cualquier caso, todos podemos realizarnos una prueba casera muy efectiva. Si se sufren molestias estomacales e intestinales se puede eliminar toda la lactosa de la dieta. Si tras unas semanas los síntomas remiten y, al reintroducir los lácteos vuelven a producirse, lo más seguro es que se esté ante una intolerancia ya sea transitoria o crónica.

el queso y el porque no debes comerlo si tienes intolerancia lactosa

El tratamiento intolerancia a la lactosa pasa por una dieta totalmente libre de lactosa. Eso no quiere decir que no haya que tomar lácteos, ya que salvo las personas con una intolerancia muy severa, la mayor parte de la gente sí puede tomar los llamados lácteos sin lactosa.

En realidad, no se les extrae la lactosa sino que se les añade lactasa, la enzima de la que carece el intolerante. De este modo, la lactasa se descompone en otros azúcares que sí puede descomponer el intestino y que se digieren con facilidad.

Aunque no existen pastillas para la intolerancia a la lactosa propiamente dichas, hoy los intolerantes a la lactosa lo tienen mucho más fácil gracias a la comercialización de la lactasa en forma de cápsulas o comprimidos. Cada comprimido contiene lactasa suficiente para digerir una determinada cantidad de lactosa. Esta cantidad varía en función de las pastillas y las marcas, pero siempre tiene que venir indicada.

La recuperación de la flora intestinal

Para los intolerantes a la lactosa es básica la recuperación de la flora intestinal. No solo cuando son diagnosticados, ya que en ese momento su intestino suele estar bastante dañado, sino también cuando toman algún producto con lactosa por error o no toman suficiente lactasa previamente para poder digerirlo.

Flora Diez es una ayuda muy importante para poder ofrecer al intestino las bacterias probióticas que necesita para su recuperación. Gracias a ellas y al Calcio que contiene cada cápsula, la flora intestinal se recuperará mucho más rápido y las molestias desaparecerán enseguida.

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Es muy recomendable consumir Flora Diez cuando se va de vacaciones, ya que durante estos periodos es fácil comer algo que tienen lactosa por error, incluso poniendo mucho cuidado. Las comidas fuera de casa y el consumo de productos que no son los habituales pueden llevar a cometer errores.

Cuando un intolerante consume lactosa puede tener cólicos y diarreas que pueden darle problemas durante varios días, ya que su intestino quedará sensible. Si se fortalece previamente y se continúa fortaleciendo gracias a los prebióticos, los síntomas serán mucho más leves y seguramente se evitará que se arruinen las vacaciones.

Todas las personas, incluso las más sanas, deberían de reforzar su intestino con probióticos una o dos veces al año para evitar sufrir problemas digestivos y para aumentar las defensas. La relación entre el intestino y muchas enfermedades inmunes es cada vez más evidentes, por lo que una buena salud de la flora intestinal es básica para tener buena salud en general.